Igual, la pasamos lindo. Pero le mandamos un beso y nos vamos a otro lado a ver qué pasa.
Sustancias a modo de texto que, de forma concentrada, se extraen de mí y conservan mis propiedades.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El adiós
Igual, la pasamos lindo. Pero le mandamos un beso y nos vamos a otro lado a ver qué pasa.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Impulso de miércoles
Era esto o sacar un turno con el psicólogo.
Cada tanto, cosas más livianas que el aire me generan una presión enorme en los hombros. Y entonces tengo que gritar, llorar, patalear, taparme hasta la cabeza, levantarme de golpe, salir e irme un poco lejos.
Hay una persona a la que no puedo enfrentar. Quisiera decirle en la cara todo lo mal que me hace tragarme todo lo bien que me hizo y sé que me haría.
Paradójico es que él haya generado que yo haga lo que a él lo aleja de mí. No puedo parar de darle la razón.
Si te dejo, es por mí. Si me dejo, es por vos. Siempre que me voy es por los dos, como cada vez que vuelvo.
De nudos en el estómago se me han hecho estos últimos años.
Ya no importa cuánto tiempo más me anude. Ni tampoco importa si algún día me desanudarás. Ya te quedaste con todo lo que maté de mí. Tenés hasta mis ganas de llorar. Yo puedo irme y vos, con todo eso mío que tenés, podrías ni darte cuenta de que no estoy.
lunes, 5 de septiembre de 2011
De título pondría un rugido
Quiero eliminarte con un último grito, sin embargo no te vas.
Y me muero y te mato y me mato y te muero. Sos insoportable, pero sos lo más lindo.
El día que pueda morderte los labios voy a llorar.
Un enojo desvanecido
Ojalá no sea necesario que algún día llegués a enterarte de lo que pasa por mi cabeza. Es que es difícil, uno intenta, te juro que intenta, pero cuesta.
Y es que si lo supieras, seguramente no te acurrucarías en mi pecho después de haber acabado, ni tampoco te anudarías a mí de forma casi inseparable mientras todavía seguimos agitados, ni me darías ese último beso en el cuello antes de acomodarnos en un abrazo para dejarnos llevar por el sueño.
Y quisiera que esas imágenes no estén en mi cabeza, en serio. Solamente un poco más de tiempo...
Y me acuerdo de tu sonrisa al saludarme..., jaja. Qué lindo. Cómo me cambiaste la noche.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Ya no es inmaculado
Y para colmo de males, me dejó caer en las malvadas garras de lo mismo de siempre *.
No es absolutamente culpa de él. No, ya lo sé. Pero la espectativa era otra. Pero le dejo la chance... La de ser uno más de los que no me titularán.
Supongo que ya podría tener etiqueta.
*Me genera tantos nudos, que ya no le encuentro sentido a quererlo tanto.
martes, 30 de agosto de 2011
Yo dejé el vagón y ahora estoy en algún descampado
Y ahora estás acá, pidiendome con palabras que no dijiste que me quede con vos, y que te escuche, y que te sienta y que te deje tener tu libertad. Pero resulta que tu libertad es una de esas prisiones mías. Y yo no quería que alguien me viniera con el pronto final feliz.
Yo no dejo de quererte. Vos sos todavía como ese tren. Pero yo tengo ganas de que pase toda una vida antes de cruzarme con tu vía de nuevo.
En todo momento fui clara, yo nunca oculté como era mi presente. Yo usé las palabras clave y vos viste que yo no mentía.
Sé que no estás enojado. Pero espero que me hayas entendido.
sábado, 27 de agosto de 2011
La respuesta más sincera del mundo
—Bien, todo bien. Es mi amigo, es mi profesor de guitarra y es el cantante de mi banda. Nos queremos mucho y nos llevamos muy bien. Si me preguntás por el aspecto sentimental, lo amo. Pero como no podemos jugar a amarnos, acepto que no podemos estar juntos y busco amor esporádico en otras personas que me dan sexo.
domingo, 21 de agosto de 2011
La posta está en escupir
Cuestión que pim, pam, pum, aparece alguien y todo pasa a ser divino. Pero después de haber pasado por una serie de cosas, como cumpleaños con familiares y amigos, cuatro noches seguidas de vernos y no tener sexo, un escape de un sábado a las siete de la mañana planificado en una mesa de un bar segundos antes de llevarse a cabo...
Qué bueno que después de eso, el domingo a la noche, vino y me la puso, porque te digo que yo ya me estaba poniendo mal. Bueh, perdón, pero aunque usted no lo crea yo soy un ser bastante simple. Yo cuando estoy con alguien, quiero jugar, quiero disfrutar y pasarla bien, como una nena chiquita con un mejor amigo. Así, todo el tiempo. Y cuando no quiero jugar, quiero coger. Es así de simple. Ocurre que se da en porcentajes bastante parejos. Entonces, de día quiero jugar, de noche quiero coger, o puede ser al revés, o puede incluso mezclarse entre mañana y tarde. No tengo drama con los horarios.
Y retomando, claro, a los veinticinco chistes de "estás de novia"..., y un poco que, como que qué sé yo qué decirte, mirá, ya me pongo nerviosa de una. Esteeeeemm, no, bueno, nada. Eso. Me asusto.
Me asusto y pienso en el sucio más sucio que me encantaría que me ensucie. Ente conocido en este blog. Si habrán leido de él... Y lo busco, me acerco de a poco y lo busco. Y él se da cuenta, y me deja buscarlo, y se asoma cada tanto. Pero siempre jugamos, porque él es un nene en una plaza o es un loco que grita y bebe lavandina. Entonces, rara vez con él algo avanza. Ocurre que mientras tanto, yo me divierto.
Pero este momento de replanteos y de intentar huir del fantásma de un título socialmente establecido se cruzó, casualmente, con el reciente acontecimiento de la disponibilidad de mi último facfrend —y a la mierda con el inglés—. Y para colmo de males, resultó ser que se quedó a dormir en casa, y durmió conmigo, en mi cama.
Sin embargo, no pasó nada. Tranquilamente pudo haber pasado, supongo. No lo sé. Yo no quise hacer el esfuerzo por buscarlo.
Lo que no sé es si fue por sentirme cómoda con quien me veo regularmente, o si es por sentirme un tanto casi te diría incómoda por volver a estar con quien ya había decidido dejar de estar. Aunque, bueh, la noche de mi cumpleaños y el living de mi casa no apoyan mucho a esta última opción. Claro que, los días pasan y para mi cumpleaños tampoco conocía a mi regular.
Quizás me mande a investigar qué carajo quiero realmente. Quizás dentro de un tiempo tenga otro ataque verborrágico y les cuente cómo continúa toda esta historieta.
(Y todavía seguirá sin etiqueta).
viernes, 12 de agosto de 2011
Y qué sé yo
Y tengo un montón de nervios y cosas que hacía mucho no tenía.
Yo nunca sé qué hacer. Yo nunca sé exáctamente lo que quiero y de lo que tengo ganas. No sé. No sé nada de mí. Todo me cambia constantemente.
Y yo qué sé. Y qué sé yo.
Ya veré.
Y todavía esto no tendrá etiqueta.
lunes, 11 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
...
Es tan difícil verte en lo cotidiano e incluso así, nos cruzamos en todas las rutinas.
Tenerte así me da ganas de llorar. Pero vos no tenés idea de lo bien que se siente.
Extracto del reflejo
Pero siempre termino por dejarlo como estaba.
jueves, 5 de mayo de 2011
La hipótesis puede fallar
Y este posteo quisiera dedicárselo a una amiga. Tenías razón.
lunes, 2 de mayo de 2011
Dicho hace mucho
¿Qué buscás? ¿Lo básico, lo simple, lo que menos te moleste, lo que más necesités? ¿Qué? Si al fin y al cabo ya te habías ido.
Pero siempre me encuentro con la misma clase de gente. Y siempre llego a la misma conclusión. Todos condenados.
Los condeno a una muerte ficticia. Los condeno a ser recuerdos. Los condeno a ser agujeros. Los condeno a ser amigos, en el peor de los casos, conocidos. Los condeno a que se alejen de mí, pero sin que se vayan muy lejos.
Ya todos habíamos cantado estos finales. Desde el principio empezamos a entonar. Todos juntos, cuan coro polifónico.
Y podría juntarlos, organizar una reunión y en ese mismo acto, homenajearlos antes de retirarlos. Jubilarlos como los efímeros amores libres y liberados.
Los lindos pasados ya pasados.
jueves, 3 de marzo de 2011
Extractos de lo que no fue
Extraordinario fue conocerlo. Tanto que ni me acuerdo de la primera vez que lo vi, a diferencia del resto.
Yo nunca le habré parecido extraordinaria. Ni a él ni a nadie. Nunca lo fui, directamente. Pero a esta altura, ya debo ser de lo más ordinario y común que tienen sus semanas".
"(...)Nos encontramos en la puerta de casa. Vino a buscar algo que yo tenía. Pasó y le ofrecí algo para tomar. Hacía un poco de calor, pero corría un vientito suave. Nada era tan pesado ni tan fresco.
Recuerdo que ojeamos un poco el diario y charlamos sobre los titulares de la fecha. De ahí derivamos en alguna filosofía. También hicimos un esquema de vida. A él le gusta esquematizar. Mientras habla, si tiene una lapicera y un papel, grafica lo que dice. Y de mamarrachos se pueden hacer varias vidas. Me gustan sus mamarrachos (...)."
"(...)Alguien quiere hacer cualquier cosa.
Mas que para verte, es para facilitarte la vida. Y parte de querer facilitarte la vida nace de que me gusta verte (...)".
"(...)Pero también me alegra no haber llamado.
En alguna medida, puede llegar a ser analógicomente un viaje al pasado... Como un todo en uno. Una construcción de todos pero completamente distinto a todos. Un rompecabezas de los anteriores con un toque de los dos más copados. Igual, siempre hay una pieza que falta. Como una persona que disfruta de armar rompecabezas, puedo afirmar que se sabe que las piezas están todas, pero a medida que se avanza se suele pensar reiteradas veces: "si me falta una, me muero". Y es que entre el momento en que empezaste y el momento en que estás por terminar, pueden pasar muchas cosas y mucha gente. Y el día en que realmente te pasa..., te falta una... De hecho, me pasó. Nunca la encontré. El rompecabezas lo terminé, la ficha que faltaba la hice yo. Y se camufla bastante bien. Pero yo siempre la veo, para mí, es la ficha que se destaca.
Y siempre hay una pieza de todas esas miles de la que uno puede acordarse detalladamente algún momento en el que interactuó con ella. La que se destaca(...)".
"Igual, fue realmente hermoso".
lunes, 28 de febrero de 2011
Cotidianas Vol. I
Hoy, como todos los últimos cinco días, mínimo, me levanté a las tres y media de la tarde; que a comparación de ayer es bastante temprano, porque ayer me levanté a las cinco y media de la tarde. Pero ayer era domingo.
En fin, me levante, me preparé unos mates, me comí una especie de barrita de cereal, porque realmente no tenía hambre y continué con la tarea que predomina, desde el lunes pasado, en mi vida —hasta que arranque con la otra vida y se enmarañen las dos y den vueltas por el piso y se revoleen, ¿no?-—. Trabajar en el puesto de manager adhonorem para una banda under de rock; cosa que disfruto mucho, debo decir.
Alrededor de las once y media de la noche, me dí cuenta de que no solo había estado encerrada en mi pieza desde aquellos mates, ni tampoco de que para ese momento de revelación yo vestía únicamente una bombacha; sino que además, no había comido nada en todo ese tiempo.
Lo bueno de la turulla es que en algún momento te brinda dos segundos de rescate.
viernes, 18 de febrero de 2011
El cuerpo, la mente y yo
Mis sentidos latentes en mi cuerpo. Mi mente ausente. Y yo.
Pura y desnuda. Nítida e íntegra.
Mis manos, mi cuerpo y yo. Sin mente. Sin él. Sin nadie. Pura.
Una sábana, mi cuerpo, mi mente ausente y yo.
Y claro, un aroma en mi almohada.
Mi tacto, mi respiración profunda y yo. Y una sábana con mi aroma.
Pura, íntegra, nítida y desnuda.
Y la imaginación me domina junto con su aroma en mi almohada.
Y la mente me posee. Y el cuerpo se libera.
Hoy nos encontramos mis manos, mis sentidos latentes, mi imaginación presente, su olor en mi almohada, mi aroma en la sábana, mi cuerpo libre, mi suspiro y yo.
martes, 15 de febrero de 2011
Algo salió
Sí, es una oración que puede ser interpretada de varias formas. Por ejemplo: "Tuve un hijo, le pusimos Valentín, pero por algún motivo durante mucho tiempo me olvidé de su existencia. Y ahora me doy cuenta de que tuve un Valentín" o "Yo tuve un novio que su segundo nombre era Valentín y, por algún motivo recién ahora me doy cuenta de eso" o —y quizás más acorde al día del amor-— "Tuve un momento de San Valentín sin darme cuenta".
Bueno, ahora. Descartemos la primera por el simple hecho de que no tuve un hijo -es de lo único que estoy total y absolutamente segura de mi vida, hasta ahora-. La segunda la podemos admitir porque de hecho, pasó, hace unas horas me pasó. Pero de todas formas, yo me refería a la tercera opción.
Tuve un Valentín sin darme cuenta. Aun con la plena indiferencia que me genera el tópico del día.
Lindo el gesto de pasar. Muy rico el almuerzo.
sábado, 5 de febrero de 2011
De modos y de detalles
Lo mío es similar. La situación es comparable. El fin es casi el mismo. Lo que cambian son detalles, algunas que otras determinaciones sociales y algunos que otros efectos.
Ahora que nos entendemos, ¿por qué todavía me juzgás?
martes, 28 de diciembre de 2010
28, 29, 30...
En el rincón de algún pasado se ha dejado lo que no se apreciaba. Y lo que se llora por lo que no se intenta no ha de ser tan merecido.
¿Quién ha dicho que en los hombros no hay más pesos?, pues por todos esos besos hemos caido como presas.
Y somos y seremos solo presas de esos presos.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Y pude
Puedo ver muchas cosas. Y olvidarme de que ya nos hemos olvidado.
Puedo abrir muchas mentes propias y tecerizarlas.
Puedo adquirir capacidades infinitas y alimentarme para sobervivir.
Puedo ser tanto y puedo querer poco. Como tener cosas y no tener ganas.
Y puedo preocuparme por si les sienta bien o les sienta mal.
Entonces, en ese momento, puedo preguntar. Las respuestas siempre incluyen risas.
Cuando me quise acordar, ya era dealer ad honorem. Incluso sin creer que podía.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Si vinieras...
¿Podrías morderme, por favor? ¿Podrías aplastarme un poco, sacarme un poco el aire, morderme de nuevo, soltarme, mirarme y volver a morderme? Después de eso, ¿podrías soltarme, alejarte unos centímetros, mirarme de lejos, de piez a cabeza, acercarte de nuevo y romper un poco mi ropa? ¿Te parece si con tus manos me apretás fuerte, me apretás toda y después te metés en mí y hurgás? ¿Te apetece morderme más? Tomá, servite de mi cuello. Correme el pelo para atrás, sacá la lengua y desparramala por todo el espacio que tengas entre mi cara y mis pechos.
Si quisiera suspirar, podrías taparme la boca. Si quisiera devolverte la mordida, podrías dejarte un poco. Pero no salgas, no salgas de ahí, quedate hurgándome, quedate y no salgas. Mordeme un poco más. Quedate un rato más, tapame más la boca. No me dejes gritar. Sé que me encataría gritar. No me dejes gritar.
Y después, cuando no puedas más, cuando no puedas retener ni un poco más toda la explosión que se avecina dentro de vos, salí. Salí de mí, dejá de hurgarme. Salí y pintame, llename de todo lo que tengas, y llename por todos lados. Suspirá, largalo, gemí en mi pecho. Subí la cabeza, respirá agitadamente en mi cara. Dejame verte morderte los labios. Desplomate un poco sobre mí. Respirá en mi cuello. Incorporate. Respirame una vez más. Mordeme despacio y después, por favor, matame.
martes, 23 de noviembre de 2010
Su todo mi placer
Después de eso, pudo llenarse de placer al llenar mi boca y mi cara de su ser. Y un vulgar y bien sentido "ay, qué linda que sos" continuado del casi más puro suspiro que puede dar un ser humano.
Si el sexo no es literatura no sé qué carajo es.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Algoame
O no. No lo hagas, no tengo ganas, nunca va a tener sentido.
Mejor, matame, violame, atame, pegame y recién ahí pedí rescate. Así yo no tengo que comerme el garrón de verte hacer todo eso, ni tengo que pegar un acting para que te incentives. A ver si en una de esas me dejo de aburrir.
Lo único que falta es que todo esto se haga por facebook. Y 'tamos hechos.
Backstage III
Ya me aburrí de todo. No tengo ganas de competir y menos con esa persona. Ni es que esté bajando los brazos, como quien diría. La realidad es que carece de sentido. Y ya calmé mis hambres.
Otra vez me asomo a la esquina y miro a la gente pasar. Si te das cuenta, siempre es la misma gente. Gente parecida a otra gente. Todos aburridos. Me incluyo.
Noviembre viene bien realista y sincero. El año pasado, también me mostró muchas cosas. A noviembre yo le creo. Y le hago caso. Por lo general, en diciembre yo me muero.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Pensamiento en voz alta Vol. III
Pensamiento en voz alta Vol. II
viernes, 15 de octubre de 2010
Pensamiento en voz alta Vol. I
Si hay algo que me gusta mucho es colgar desnuda después de la ducha de la nochecita.
Yo creo que uno se enamora de la gente. Y con enamorarse me refiero a tenerle una especie de sentimiento particular. Y no así del sexo de la gente. Es decir, el sexo sería la parte que complete a ese enamoramiento y que surja de una manera natural. El instinto sexual.
Esa combinación es la que te define, si hablamos en términos más concretos.
No estoy muy segura de si se llega a entender lo que quiero decir. Tampoco estoy muy segura de adónde quiero llegar.
Algunas cosas son más ajena que, incluso, las propias. Todo está tan lejos.
Más allá de todo, sé que voy a poder sacarle algún provecho a la noche de hoy. Últimamente estoy aprendiendo mucho a crecer.
jueves, 14 de octubre de 2010
Ya no, quiero más...
No quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero...Entonces agacho la cabeza, cierro los ojos, guardo silencio, respiro profundo...
Y me doy cuenta de que yo debería estar sonriendo. Si vamos al caso, de todas ellas y de todas nosotras, soy la única que es sincera consigo misma.
A ver, pero vaya uno a decirselo a uno y que uno lo entienda.
Ahora, ya está.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Quizás, tal vez, no sé, no, sí
sábado, 9 de octubre de 2010
Backstage II
Si usted supiera que yo solo estaba diciendo algo que se me pasó por la cabeza mirando un vaso de Coca Cola.
martes, 5 de octubre de 2010
Básica para los básicos
El que se asoma cada vez que te extraña.
El que te mira y se le nota un dejo de melancolía en los ojos.
El que te reitera lo mucho que te quiso siempre.
El que se muestra indiferente pero cada tanto te dedica unas líneas.
El que se desenamoró después de un encontronazo que no supo manejar.
El que es como un fantasma.
El que conoce tu picardía y juega con ella una vez por año.
El que hiciste desaparecer.
El que cayó tarde y ahora espera poder volver a caer.
El que está en aquella otra ciudad.
El que te dejó ir, te extrañó y cuando te volvió a ver se las tomó.
Para todos ellos estará:
La que sonríe cuando se asoma, pero no quiere más que una sonrisa.
La que se hace la indiferente y cuando nadie la mira se derrite.
La que se odia por no haberlo querido de igual manera.
La que se hace cargo de esas líneas y odia esa indiferencia.
La que se aprovechó de un momento y ahora asume que lo desenamoró.
La que extraña a un fantasma.
La que conoce su picardía y disfruta de que él la aproveche una vez por año.
La que lo hizo desaparecer.
La que no le encuentra mucho sentido a que él caiga.
La que anhela estar en aquella otra ciudad.
La que se fue, lo extrañó y se volvió a ir, con la cabeza gacha, cuando vio que él se las tomó.
Todavía quedan más ellas que corresponden a otros ellos. Y todavía quedan ellas pendientes por corresponder. ¿Quedarán ellos pendientes de correspondencia?
Hace mucho que nadie nuevo cruza por esa esquina.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Cuan si fuese un diario íntimo
Dentro de mi autosuficiencia me apego a las reglas y muchas cosas las resuelvo por propia cuenta.
Todos los que alguna vez me creyeron algo especial ya pasaron a otra etapa, y yo no soy parte de ella. Todavía me pesa la pérdida de ese año y medio.
Relacionarse con gente nueva no es imposible, pero llega a ser vacío en ciertas circunstancias.
Recurrir a antiguos recursos —valga...—, me parece de lo más absurdo. Si fuese de otra manera, ya hubiese dejado de lado la autosuficiencia.
Entonces, yo ya sé que no quiero acostarme con alguien. Lo que sí me serviría sería algún abrazo especial, de esos que vienen solo de un lado.
Y tan difícil es llegar a un lugar que no existe.
Para no sentirme mal, retomo la autosuficiencia.
Lo triste de eso no es no poderla concretar, sino no poderla concretar por pensar en todos aquellos que ya han pasado a otra etapa.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Es que usted no entiende
No necesita título
Una transpiración copada te deja al casi terminar.
Managerea que no es poco
Miramos hacia el mismo lado para ciertas cosas. Tenemos, por lo menos, un objetivo importante en común. Eso, en mi lenguaje, quiere decir que, después de todo, mantenemos una relación.
Todo esto me lleva a creer que no me equivoqué al despedirme de la forma en que me despedí en julio.
Lo lindo de saber que no importa qué, no puedo quedarme, jamás, con un mal recuerdo de vos.
De Nirvana a Foo Fighters
jueves, 2 de septiembre de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
¡Qué escándalo!
Ay, mi vida, si supieran mis hermanos..., ay, mi amor, si supiera vuestro hermano y vuestra cuñada.
Mi vida, tu vida. No más, vida mía.
Pero, ¡qué escándalo sería! ¿Te imaginas?
Nuestros sexos, mi vida. Nuestros sexos se han unido.
Nuestros sexos se juntaron, con bronca y con pasión, mi vida.
¿Qué dirían nuestros hermanos? ¿Y nuestras madres?
Ay, nuestras madres. ¿Nuestros padres? Nada, ¿qué podrían decir ellos?
Pero nuestras madres, nuestros hermanos, vuestra cuñada...
¡Qué escándalo sería! Y nos culparían. Mal nos mirarían.
Nos culparían por habernos divertido, por habernos dado risa.
¡Ay, qué escándalo sería, mi vida! Pero, no importa, no importa, mi vida.
Pocas cosas han sido, y han de ser, tan divertidas.
domingo, 29 de agosto de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
Tu sal
Hubiese sido hermoso verte en donde alguna vez estuvimos.
Y yo te extraño aunque no diga nada. Yo tengo ganas de verte y saberte bien. Quisiera ayudarte más que dándote una mano. Si por mí fuera, te daría el alma.
Quisiera poder abrazarte y acariciarte. Quisiera que si tenés ganas de morir en un lamento, lo hagas en mi hombro o en mi pecho.
Y cuidarte, quisiera cuidarte.
Cuántas veces dejé mi vida en tus manos ya... No podemos negar ciertas realidades. Pero siempre es mejor no hablar de ciertas cosas. Siempre es mejor callarse para verte andar. Siempre es mejor darte la vida una vez más, morir en silencio y mirando hacia un costado.
Las olas van y vienen, pero tu sal ya no está.
Y yo te extraño aunque te vea siempre y nunca diga nada.
miércoles, 18 de agosto de 2010
¿Ves lo que pasa?
Si tan solo se diera cuenta de que lo único que le quiero decir es:
—Mamá, estoy cansada. Estoy un poco fastidiada. Mañana empieza la rutina y me tengo que levantar muy temprano. No me rompas las pelotas.
Lo único que quería era terminar tranquila el fin de semana.
domingo, 15 de agosto de 2010
Ácido y óxido
Me dijo que el tiempo acariciaba al alma.
Le dije, básicamente, que podía cogerme cuando quisiera. Y es una realidad.
Le expliqué mi tortuoso juego. Y le conté del miedo que me daba que me descubriera.
Hizo alguna risa, quizás juguetona. Y cuando hace esas cosas, me imagino que piensa algo similar a lo siguiente: "Te dejaría el orto como una flor". Y así de vulgar como es, yo lo dejaría que juegue al jardinero y se divierta tranquilo.
Ojalá que un día de estos venga y me haga mierda. Sé que de mi boca saldrá un: "Matame".
lunes, 9 de agosto de 2010
Íntimo y ojalá interactivo
martes, 3 de agosto de 2010
Julio los prepara y agosto se los lleva
jueves, 29 de julio de 2010
Extracto de viaje III, 6.ª entrega
miércoles, 28 de julio de 2010
Extracto de viaje III, 5.ª entrega
¡Ojo! Canadian Weed.
domingo, 25 de julio de 2010
Extracto de viaje III, 4.ª entrega
De haberme escuchado en el pasado. Anoche fue. Anoche lo hice.
Es jodido entender los motivos. Me gustaría que quien tenga que entenderlos, lo haga.
Lo interesante es haberle encontrado una vuelta muy copada a un pequeño y rectangular futurito.
¿Vio usted? Yo le dije que para algo esto iba a servir.
martes, 20 de julio de 2010
Extracto de viaje III, 3.ª entrega
lunes, 19 de julio de 2010
Extracto de viaje III, 2.ª entrega
domingo, 18 de julio de 2010
El avión sale a las nueve y veinte
Hay algo que es una realidad: él y yo ya estamos unidos para lo que nos reste de vida. Y es que es así. En la puta vida me voy a olvidar de él, por más que pase lo que sea que pase. Y asumo también que él no se olvidará de mí. Quizás no me recuerde de la misma forma en que yo podría recordarlo. Pero cuanto mínimo, me recordará como la que, en algún momento, fue su manager.
Igual, me gustaría hablarle directamente a él y decirle, entonces, lo siguiente: he tenido miedos y te los he planteado. Los sigo teniendo, pero porque es lógico que estén.
De todas las cosas que tengo para decirte, prefiero largar solo las que merecés. Y no voy a atocigarte contándote lo que me generan ciertos actos. Son cosas mías que te pertenecen, pero siguen siendo mías y no tenés porqué comerte el garrón de saberlas.
Lo bien que me hiciste este último tiempo no tiene descripción. A su vez me mataste, pero no fue la primera vez, así que...
Muy bien me hizo el hecho de poder compartir momentos con vos, quizás yo en una punta y vos en otra, pero ahí, los dos. Ojalá nunca te hayas sentido incómodo. Ojalá nunca hayas querido escapar de esas circunstancias. Yo puedo morirme por tus brazos, pero jamás faltaría a tu respeto. Ojalá sientas esa misma comodidad que siento yo, y puedas quedarte en la misma habitación conmigo, solos, sin tener la necesidad de salir corriendo.
Todavía pienso que muchas de tus justificaciones no son tan válidas. Eso no significa que no las respete e incluso las entienda. Te daría mis explicaciones para no considerarlas válidas, pero no creo que te interese saberlas. Y retrucarte no sería respetarlo. No interesa lo que pase de este lado, en definitiva.
Ya nos hemos ido, ambos, más de una vez. Sin embargo, considero que esta vez será diferente.
De todas formas, quisiera pedirte que no vuelvas a hacer lo que hiciste. No te vuelvas a ir así porque sí. No me saques lo único que tengo. Y, si de todas maneras lo vas a hacer, por lo menos que cueste. No te vayas tan fácil. No me hagas eso. Es lo único que te pido, por lo menos con respecto a mí.
Con respecto a vos, te pido que no seas boludo, que pienses en vos, en tus ganas, en tu bienestar. No te adjudiques culpas que no te corresponden. Dejate llevar por los impulsos que tengas. Uno puede ser impulsivo aún siendo una persona que busque seguridades. Date los gustos que quieras con las cosas que quieras. No te jusguez ni te prejusguez y conocete a fondo. Sos un hombre hermoso, tendrías que aprender a verlo. A mí me enseñaste una banda de cosas, y creo que lo hiciste aun sin darte cuenta. Entonces, jamás te subestimes. Por favor te lo pido.
Quizás sea momento de darle un cierre a este escupitajo de palabras, ¿no? Si fuera por mí, no terminaría nunca de decirte taaaantas cosas. Pero voy redondeando.
Espero que estés bien en donde estés y con quién estés, ahora y siempre, claro. Decirte que contás conmigo para lo que sea, a esta altura, sería absurdo. Prefiero decirte cosas nuevas, que no sepas. Aquello ya se cae de maduro por todos lados.
Dudo que en algún momento leas todo esto. Esto y todo lo que alguna vez he escrito sobre vos y por vos. Por eso mismo, me tomo el atrevimiento de despedirme así, deseando darte un beso en la boca. Un beso de "chau, nos vemos en un tiempito". Un beso de "te quiero mucho y te voy a extrañar". Un beso suave y cariñoso, pero que me genere un desgarre interno, como todos esos que alguna vez me generaste mientras me matabas sin saberlo.
Y ahora sí, despego mis labios de los tuyos. Y ahora sí, despego esta mano de este lápiz y en ese mismo acto, me paro en el escalón mecánico que de vos me aleja. De acá a dos semanas, chau. De acá para toda la vida, no nos separamos más.
sábado, 17 de julio de 2010
Ver una luz
El cuerpo reclama. Si querés seguir disfrutando, cedé.
Con eso muere mi orgullo. Y por eso todavía no me muero. No se equivocó cuando explicó sus motivos.
Al minuto y medio, casi me entrego a los brazos de la dulce oscuridad. El sufrimiento hubiese terminado.
Me dije
Veintidos porqués
lunes, 12 de julio de 2010
Un abrigo para mi invierno
domingo, 11 de julio de 2010
Dos patos en el río
Abrazos y cariños. Todavía tengo el nudo en la panza. Todavía le doy cosas mías para que se acuerde de que me tiene.
Ojalá pudiera mirarlo a los ojos y no ponerme nerviosa, como si él no supiera lo que está haciendo conmigo en el simple acto de responderme la mirada.
jueves, 8 de julio de 2010
Nota mental
No managerees una banda si no podés manejar tu vida.
Mucha agua debajo del puente...
Cada tanto lo recuerdo. Y lo recuerdo como si fuese algún sueño que tuve alguna vez. Lo recuerdo con una gracia elegíaca que no puedo describir mucho. Y lo recuerdo porque me advirtió que no me iba a olvidar de él.
Cuánto lo odié, cuánto me detestó. Y cuánto odio que haya tenido razón.
martes, 6 de julio de 2010
En la plaza
Decimonoveno porqué
domingo, 4 de julio de 2010
Consejos para una noche de viejo verano II
Demorar el tiempo. Seguir el contacto.
Y nada de acordarse de aquellos paréntesis de sábado. Pero, si de todas formas ocurrirá, pensalo así: mientras vos prendías tu faso con su llama, él se apagaba en el río de ella. El otro gran polvo puede quedar intacto. Pero no te muerdas los labios. Reite, que el contexto es otro, por más que estés sentada en el mismo lugar.
Apreciá el paso de las horas, aún frenándolas.
Prestá atención a todo y a todos. No te olvides de nada. Recordá el viejo verano. Vivilo de nuevo.
Y entre tu Larry, tu Zekiel y tu más querida Ashley, sonreí.
Para el final del día, antes de morir por cansancio, pensá en lo hermoso que fue nacer ese domingo.
Consejos para una noche de viejo verano
Dejarse matar por una soledad. Admitir que necesitás algo.
Hay pendejos limpios y pendejos sucios. Malcrialos. Pero hasta el punto en que quizás se muestre la pérdida de la ironía, y entonces te encuentres prendiendo tu faso con su llama; o tal vez, te veas enorgullecida por algún polvo que te hayan echado. Para esta última instancia, ojalá te estés mordiendo los labios.
Seguramente, al instante, la estupidez de verte en arrepentimientos. Otro instante más y no hay tal cosa.
Saberse vivo aproxima la muerte.
viernes, 2 de julio de 2010
miércoles, 30 de junio de 2010
Encontré otro porqué
martes, 29 de junio de 2010
Fue difícil
¿Qué tan libre sos si te decís que sí cuando corresponde un no y si te decís que no cuando corresponde un sí?
¿Qué tan sinceros fuimos cuando nos dijimos chau mientras sabíamos que ansiabamos el hola?
A mí me cansa. Me cansa verte morir cada fin de semana. Me cansa ver que te mentís cada día que continuas esta historia. Me agota verte hacer siempre la misma mierda.
Yo no tengo la culpa de que te guste ser un infeliz. Sí me asumo culpable de nunca habertelo dicho en la cara. Más de uno hubiese querido hacerlo. Todavía quieren. Todavía quiero.
¿Qué silencio guardo entonces?
Lo más difícil no fue escribirlo, sino publicarlo.
lunes, 28 de junio de 2010
En el momento oportuno
Habla aquella que podría complementarlo.
Ambos gritan lo que quisieran decir.
Aparece el extraño para verlos morir.
Extracto I
Un humo que me recorre hasta escapar en un suspiro.
Pausada pero intensa respiración. Constante. En aumento.
Calor en determinadas extremidades. Calor en el pecho.
Y la ropa en el cuerpo cuan si fueran manos, muchas manos ajenas.
Ahí hay un porqué
domingo, 27 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Acá está la piedra
¿Y la mano?
lunes, 21 de junio de 2010
Y un tango de sombrero
Cuando quieras, dame un beso, dame un faso, dame un vino.
Dame otro beso en la frente y mordeme los labios al costado de la vía.
Cuando quieras, nos reiremos, corazón.
Cuando quieras.
Númen II
¡Qué bueno es verte de nuevo! La verdad, tenía ganas de que esto pasara. Pero no quería molestarte, verás. Me pareció que darte silencio después de tanto barullo era lo más apropiado. Me pareció, también, que jamás te hubiera importado escuchar mi silencio. Y supuse que te hubiese sido molesto seguir con el barullo entre todo ese griterío. Preferí pausar y esperar a que te levantaras. Claro que, corría el riesgo de que no lo hagas. Por eso me alegro de que estés acá.
No es solo una risa. Pero, si querés, nos reimos cuando quieras.
miércoles, 16 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
Que no vuelva a pasar
No me interesan tus excusas ni tus perdones. Mejor dejalo ahí. Encerrate en tu habitación. Estás castigado por mí, por vos y por todos aquellos que ven lo que vos no sos capaz de captar.
Consumite en la misma mierda de todos los días. Es cosa tuya.
Pero no te olvides de tragarme viva y comerme cruda. No te pienses insuperable. Vos no sos más que lo que yo quiera que seas. Que eso quede claro. Y que sea la última vez que tenga que decírtelo.
Asumido
Morirá sin entender por qué.
Moriremos por separado.
Y, aún muerta, lloraré su muerte.
domingo, 30 de mayo de 2010
En la ruta
Y en algún momento, pa, vas a entender que nada de lo que se escondió entre superficies fue de sábanas. La puta que te parió. Tampoco fue absurdo. La gran puta madre. Esas dos palabras me las meto en el orto, pero me las meto yo. Y vos..., sí, ¡vos!, no te das el gusto de sacármelas de encima.
Miralo, arrancalo, torcelo, tiralo, comelo, escupilo, masticalo, sacalo, adaptalo. Viví con ello y morí en la ignorancia de no ser capaz. Morfame viva cada vez que me veas y tragame cruda cada vez que lo reprimas. Las palabras me las quedo yo. Otra vez te lo digo. ¿Cómo te lo tengo que decir? ¿Cómo mierda te lo tengo que decir?
Amanecerás. Ya amanecerás.
Y me voy como Alfonsina en su mar.
miércoles, 26 de mayo de 2010
¿Con qué necesidad?
Yo no sé si inflaste los pulmones y tampoco sé si te sermoneaste mirando el cielo. Yo ya no sé lo que queda. Otra vez volviste a caer.
¿Con qué necesidad se tocó ese botón? Si se sabía que todo iba a estallar. El tiempo no muestra nada, todo vuelve a fallar. ¿El sol está al revés? ¿Eh? ¿Con qué necesidad? Ya sabés qué hay y en cuántas partes podemos dividir toda la historia. Vos solo dijiste que basta.
Dijiste que ibas a inflar los pulmones para no gritar al sermonearte mirando hacia el cielo. No sabemos lo que queda, si es que queda. ¿Otra vez vas a volver a caer? Pero, escuchame, querido... ¿Con qué necesidad?
martes, 18 de mayo de 2010
Tengo ganas de hacerla simple
Me da bronca no tenerlo. Me encantó cuando lo tuve.
Tener, un verbo un tanto posesivo... No me refiero a eso. Me refiero a tenerlo y que me tenga. Y nos tengamos, así. Desnudos, abrazados, transpirados, agitados, empalmados y garchando y apretando a más no poder y transpirando de nuevo. Lo miro y se me vienen todas esas ideas y esos recuerdos a la cabeza.
Lo veo hablar, lo escucho mirar y le hablo con los ojos. Pero no me escucha. Nunca me escucha. Aunque siempre me mira. Desde ahí arriba, mientras canta, me mira.
¿Qué clase de tarado es? ¿Qué clase de tarada soy? Quizás tenga que ir y morderle los labios. O quizás tenga que esperar a que el muy boludo se deje de joder y me morfe viva.
A su vez, es más. Es más cariño y algo menos carnal. Pero nunca dejaría de ser carnal. Entonces, lo quiero. Y tengo ganas de que me quiera más. Yo también quisiera poder quererlo más. Pero el muy infeliz quiere que lo quieran sin quererse él mismo realmente.
Igual, como hasta ahora ha sucedido..., eventualmente, volverá a amanecer en mi cama. O quizás yo en la suya. Aunque, una cosa no anula la otra.
viernes, 14 de mayo de 2010
Recién empezado el 07/05 dije
Después, también me dije
Hay algún lugar del que no me voy. Y tanto hay pendiente que es absurdo esquivarlo todo.
Ya me dije una de las cosas más importantes. Y ese piano no se equivoca, señores.
Lo próximo, eventualmente, llegará. Lo impotante es que ya empecé el trámite.
Me gusta entender lo literario de estas palabras, y me resulta interesante haberlo escuchado.
Tiempo de irse y no sé si se sentirá bien. Hay alguien ahí revoleando ladrillos.
Qué sé yo. Será cuestión de ponerse cómodo.
En el peor de los casos, morirse cuando se esté lleno de vida.
lunes, 3 de mayo de 2010
Pequeño pez
De alguna forma, habíamos terminado por consumirnos. Pero, antes de que eso pasara yo le había dicho al oído:
—Quiero ser tu puta — y me hubiese gustado decírselo con los labios pintados de rojo y vestida con brillosos cueros negros.
Después de eso, todo se incineró. No duramos mucho. Él no sabía si irse y mientras dudaba yo ya estaba subiéndome al bondi.
Si algún día me entero de que lo entendió, espero entonces poder disfrutarlo y dejarlo que me disfrute sin quemarnos del todo, sin consumirnos ni un poco.
jueves, 29 de abril de 2010
Yo dije
Hace rato que no le hablo, igual no contesta. Todavía pretendo estar en algún lado. Y nada pasa. Nada hay. Cada tanto me callo. Otras veces, me dejo llevar. Total, no se me escucha.
Se ha hablado tanto y no se ha dicho nada. Existen sobreentendidos que nos admiten ciertos silencios. Entonces, como quien diría: "callate y hacé lo tuyo". Yo no tengo la culpa de que haya confundido el placer de la carne con un asado familiar. Tomenlo de parte de quién viene: una vegetariana.
Un buen día me dijo algo. Y al día siguiente tuve que ingeniarmelas para llegar hasta mi casa. Finalmente, fue. No del todo, pero fue. Y ha sido divertido.
Ahora hay silencio por todos lados. Y tengo unos auriculares que no andan y otros que suenan horrible. También hay una tos que molesta al humo, unas lágrimas que matan gérmenes, practicidades para trabajar y un dolor que me relaja.
Creí que tenía mejores cosas para decir.
martes, 27 de abril de 2010
Recurre que no es poco
Ni estábamos en condiciones ni teníamos ganas de dejarlo pasar.
Él había recurrido a mí. Después de vaya uno a saber qué fue lo que pasó, recurrió a mí. Y yo..., bajé la caja del placard.
No he decidido aún si decir que sí o si decir que no. No he logrado formular, todavía, la conclusión final y convincente. Como si de alguna forma todo estuviese abierto. Al mismo tiempo, entiendo que nada ha quedado claro.
Me faltan partes. Me quedan salidas. Tengo ideas. Entiendo determinados actos. Pero como si nada fuese mucho y como si todo fuera poco, no estoy a la altura de la circunstancia.
Entonces, profundizo. Explicaciones hay. Que sean estas coherentes o no es otro tema.
Pero todavía me duele el cuerpo. Entonces, me acuerdo de ciertos momentos cuan si fuesen oraciones sueltas marcadas con un resaltador que no anda muy bien.
Un arma se disparó, un globo estalló y una canción terminó.
Ideas imaginadas. Imágenes idealizadas. Todo envuelto en una realidad de agotamiento multiplicado por presiones más una resaca por venir. Pudo haberse disfrutado más.
Como resumen, les puedo decir lo siguiente:
Es bruto. Es un hijo de puta. Es chico, sí. Pero es un bruto, hijo de puta. Eso me encantó y se lo tengo que admitir.
Contra el colchón, el piso, la pared, el rincón, el piso, la pared, el colchón.
Ni estábamos en condiciones ni teníamos ganas de dejarlo pasar.
Eso fue lo que pasó.
sábado, 10 de abril de 2010
Cosas de la vida...
jueves, 8 de abril de 2010
Casualmente...
El punto es que el relato de esta historia hubiese empezado con un posteo sobre el primer encuentro carnal. Es decir, hubiésemos ido directamente a lo interesante. Y para esto, yo hubiese dicho algo similar a lo siguiente: "(...)y eso fue lo más parecido que tuve en mi vida al sexo casual". Obviamente, con alguna moraleja al final o un pie para seguir agregando puchitos de toda esta historieta, ¿no? Y que quede todo lindo y poético, incluso tierno para algunos –algunas, más que nada–.
Pero, ¿qué pasa? Pasa que, mientras armaba el relato en mi cabeza, me acordé de algo que durante todos estos años no me había acordado.
¿De qué? Y, de que esto ya había ocurrido con algún alguien que jamás volví –ni volveré– a ver, y tengo serias dudas de que me acuerde bien de su nombre –en caso de que me haya dicho su nombre real–.
Entonces, lo más parecido que tuve en mi vida al sexo casual fue, justamente, sexo casual.
¡Qué loco! Justo cuando pensaba que, hasta ahora, ya lo sabía todo de mí.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Relato desde algún vagón abandonado
Charlamos de todas esas cotidianeidades que nunca nos contamos bien cómo se habían ido sucediendo. Después charlamos un poco de mi último viaje y de alguna que otra historia o anécdota que tuviese alguna relación con el tema.
Una vez frescas las rubias, servimos unos maníes y nos pusimos un poco más cómodos –comodidad que seguramente venía de la mano con la cerveza. Cuan si fuese alguna especie de promoción de esas que no son válidas, generalmente, en la provincia de Córdoba–.
En algún momento, ya con la segunda birra a medio tomar, el cenicero bastante lleno y con los maníes ocupando menos de la mitad del espacio que habían ocupado en el plato, nos dijimos todo lo que teníamos ganas de decirnos.
Preguntó y contesté. Le conté y me contó. Dio razones y motivos. Demostré con palabras que no me permitía ser egoísta cuando de él se trataba. Aclaró lo que creía que era correcto hacer. Accedí a su decisión –no me permito ser egoísta cuando de él se trata–. Coincidimos en la absurda falta de comunicación que hubo todo este tiempo. Di explicaciones y pedí perdones. Confesó haber comprado frutillas para mí. Anudé mi estómago. Guardamos silencio. Me dijo que me quería mucho. A mí me hubiese gustado decirle que yo también a él –horrores me cuesta expresar ciertas cosas. Mecanismo de defensa, quizás le llamen a eso–. Repetimos palabras ya dichas en alguna isla. Después repitió que me quería muchísimo –otra vez no me salió–, agregó que siempre me iba a querer y finalizamos esa parte de la charla cuando me dijo:
—Y es así. Vos estabas AHÍ. Estás AHÍ. Siempre vas a estar AHÍ.
Silencio. Y cuando no tomábamos sorbos de birra, pitábamos un cigarro. Silencio. Miradas, vaso, humo y silencio. Silencio que se quebró ante la petición de un abrazo. Abrazo de minutos eternos. Abrazo que fue largo, cariñoso, protector..., fue hermoso. Momento fuera de tiempo. Y después, silla y silencio.
Se acercó, no mucho, pero se acercó y me acarició el brazo. Después la pierna. Y el brazo de nuevo. Y miraba mis manos, mis ojos, su mano, mi boca, mi pelo, el piso, la mesa, el vaso, mis ojos, mis manos, mis piernas, mis ojos, mis pies, el piso, la mesa...
Balbuceó un poco y después me dijo que él no quería molestarme. Suspiró. Yo le dije que no lo hacía y agaché cabeza.
Levanté la mirada, me crucé con sus ojos y le dije que estaba todo más que claro y que no me jodía para nada. Asumo que soné convincente –¡ey! No mentí. Digamos que "no me jode" ya que, repito, no me dejo ser egoísta cuando de él se trata–, porque al instante se acercó un poco más, yo lo acerqué más y nos dimos un beso.
Disfrutamos mucho ese beso. Lo disfrutamos con sus manos en mi cara y las mías en su cuello. Lo disfrutamos como si hubiesen pasado años desde nuestro último beso —digamos dos años y algunos meses, si los pone mejor en contexto–.
Entonces, no aguantamos. Y nos desnudamos el uno al otro. Y no quedó lugar de nuestros cuerpos que no haya sido acariciado. Y nos empapamos de nuestras lenguas y de nuestras manos. Nos desparramamos entre las sábanas y no nos dejamos frenar por nada –cuando aparece el recuerdo de esa escena, me obliga a cerrar los ojos y me dibuja una sonrisa de satisfacción–. Dos cuerpos se desarmaban y se volvían a formar. Se unían y se separaban, constantemente. Se degustaban y se estremecían, incesantemente. Morían, nacían. Pero, no paraban. Frotes, jadeos, suspiros, roces, gemidos, besos, sudores, fuertes respiraciones y cambios de plano. Hasta que un éxtasis de fluidos puso fin a ese espectáculo de regocijo.
Durante una noche fuimos lo de siempre. Eso mismo que nunca fuimos. Y en algún punto me sentí en deuda por eso. Quise recompensarlo, quise darle un regalo. Algo mío, algo que disfrute, algo que le quede guardado en alguna caja de su memoria y que pueda recordarlo de la manera que más guste, cuando quiera –y no me iba a levantar de la cama a cocinar, ponele–. Entonces, le cedí mi boca. Le regalé placer. Le ofrecí sentirme y me permití sentirlo. Lo mimé –o como más te guste decrilo–.
Hermoso fue saber que le gustó, que lo disfrutó, que me disfrutó. Me encantó cómo lo confesó después. Me encantó haberlo sentido.
La mañana llegó con una valija llena de responsabilidades y el timbre que tocó sonó igual a su despertador. Ya de vuelta en el mundo cotidiano, nos dedicamos unos silencios y unas miradas que delataban un futuro ya predicho.
Caminamos en silencio hasta aquella esquina punto de encuentro y de despedida. Al llegar, nos dimos un abrazo y al separarnos se desató un diálogo similar al siguiente:
—Hablamos —.Dijo.
—Dale —. Respondí.
—Cuidate.
—Vos también.
Una vez más, crucé la avenida y continué mi camino sin mirar atrás.
Esta vez, yo me quedé sentada al costado de las vías, mirando cómo se alejaba el tren. Pero, una vez yo también fui tren y entiendo que es probable que vuelva a pasar. No sé dónde me encontraré para ese entonces. Lo único que sé es que este vagón es mío, así abandonado como está y es una de las cosas más antiguas y hermosas que me pueden quedar guardadas dentro de alguna de esas cajas sobre el placard.
domingo, 7 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Así de la nada
lunes, 1 de marzo de 2010
Gran extracto
Eso lo dijo una señorita que, aparentemente, es conocida en el ambiente mediático –poco y nada sé sobre el tema– porque la estaban entrevistando en una radio de esas que se escuchan en la oficina cuando se le hace random al dial. Y fue un comentario que generó polémica en el programa de turno.
¡Qué tanto! No sé cuántos veinti o treinti tenía esa mujer, pero con mis veintiuno a mitad de camino ese tipo de cosas ya las taché.
Entiendo que mi promiscuidad para algunas cosas no es así de común en todos y que algunas personas pueden tener un poco más de pudor. Pero, vamos. Si es un deseo de esa magnitud, es inentendible que todavía no lo haya hecho. Gustarte, te va a gustar, ma. No te digo que abandonarás y rechazarás a la clásica forma fálica de carne y piel. Son dos cosas distintas.
Mi consejo para esta muchacha: Dale que va. Sacate las ganas. El sexo todo es lindo y divertido. Con hombres, con muejeres, entre varios, o con uno mismo nada más. Así que, divertite. Y que antes de morir desees hacer algo muchísimo más extravagante. Porque en la vida hay que probar todo...
domingo, 28 de febrero de 2010
Numen
Sí, un hijo de puta. Porque eso no se hace. Debería ser inconstitucional. No digo ilegal, porque más de una de las cosas que hago son ilegales, aunque no deberían.
No es aceptable desde ningún punto de vista hacer lo que hiciste. No a mí. No a alguien como yo.
Viniste y, con palabras, me violaste. No, no te acuso ni te denuncio. La realidad es que no fue violación. Ambos consensuamos ese mismo acto. Estuvimos de acuerdo. Me corrijo entonces, y te digo que me garchaste. Y yo me dejé.
Más de una vez me acordé, textualmente, de tus palabras. Más de una vez expresé a modo escrito y oral la forma en que me sentí cuando leí lo que me habías dicho. Y puedo citarlo sin ningún problema, sin modificar un fonema siquiera.
"Me vienen recurrentes ganas de acostarme con vos y el colchón no me parece de lo más copado".
¿Cómo podría pasar desapercibido? Nunca nadie me dijo algo tan así. Tan puro, explícito, vulgar y tentador.
Te pago con la misma moneda. Vos viniste y me lo dijiste con algún porcentaje de alcohol y vaya uno a saber qué más en tu sistema. Yo hago lo mismo. Me bajo tres o cuatro copones de fernet y te escribo.
Te escribo que no acepto el hecho de que me hayas poseído en palabras y que después queden las ideas y ganas tiradas en la calle sobre una pila de cartones y muebles rotos que ya no sirven. Ni siquiera en un container. En la calle, en la vereda, en alguna esquina que sea un basural, donde la municipalidad se haya limitado a poner una virgen, pero que en nada cambia las cosas. Lanús está llena de esas, la localidad es un santuario. Entonces, ¿te das una idea de lo absurdo que se ve desde este lado? Un desperdicio, una molestia. Contaminado, todo contaminado.
Aceptaría que lo recicles. Que lo dejes guardado en alguna caja para después. Como esas cosas que se guardan porque se sabe que en algún momento pueden servir.
Pero, no. Ni siquiera puedo ocupar lugar al pedo. Hay quienes se sienten molestos con guardar porquerías. Y lo entiendo, aunque yo soy de esas que guardan.
Me escribiste, en ese acto me garchaste y después te fuiste. Asumo que razones bien válidas tendrás. No interesa cuáles. No pido explicaciones. Tampoco las doy cuando no es necesario.
El punto final es que la recurrencia ahora es sólo mía y sólo para que quede un regisro de esto, te digo que yo sí la guardo en una de mis cajas de cartón que pongo sobre el placard junto con muchas otras cosas que en algún momento sacaré de ahí para usar. Pero en este caso particular, el que tiene la voz de mando sos vos. Cuando quieras. Cuando seas gustoso de que baje esa caja, avisame. Y, de una buena vez, que no sea con palabras. Terminá lo que empezaste de la manera en que correspondería.
jueves, 25 de febrero de 2010
(...)
"Ya estoy un poco grande como para seguir siendo tan hija de puta. Por otro lado, todavía no creo que alguno sea capaz de solucionarme".
Problema resuelto.
Santa soledad, te imploro...
Pero, la puta. Cómo disfruto de un faso y un fernet cuando estoy sola.
Pude haber sido muy egoísta.
Supongo que es parte de alguna madurez. Entender que todo a su debido momento.
Dejarlo que se abofetee un rato antes de aprender a disfrutar.
Qué mal. Se acabó lo que se quemaba.
Un pucho, dos tragos y a la cama.