domingo, 4 de julio de 2010

Consejos para una noche de viejo verano

Cuando la noche se te pesenta como para salir o no salir y la casa está vacía; contrarestalo.
Dejarse matar por una soledad. Admitir que necesitás algo.
Hay pendejos limpios y pendejos sucios. Malcrialos. Pero hasta el punto en que quizás se muestre la pérdida de la ironía, y entonces te encuentres prendiendo tu faso con su llama; o tal vez, te veas enorgullecida por algún polvo que te hayan echado. Para esta última instancia, ojalá te estés mordiendo los labios.
Seguramente, al instante, la estupidez de verte en arrepentimientos. Otro instante más y no hay tal cosa.
Saberse vivo aproxima la muerte.

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