domingo, 4 de julio de 2010

Consejos para una noche de viejo verano II

Cuando el atardecer de un domingo se te presenta como para aprovecharlo, divertite.
Demorar el tiempo. Seguir el contacto.
Y nada de acordarse de aquellos paréntesis de sábado. Pero, si de todas formas ocurrirá, pensalo así: mientras vos prendías tu faso con su llama, él se apagaba en el río de ella. El otro gran polvo puede quedar intacto. Pero no te muerdas los labios. Reite, que el contexto es otro, por más que estés sentada en el mismo lugar.
Apreciá el paso de las horas, aún frenándolas.
Prestá atención a todo y a todos. No te olvides de nada. Recordá el viejo verano. Vivilo de nuevo.
Y entre tu Larry, tu Zekiel y tu más querida Ashley, sonreí.
Para el final del día, antes de morir por cansancio, pensá en lo hermoso que fue nacer ese domingo.

No hay comentarios: