Desafiada por el destino que alguien eligió. Se torna interesante esto de morderse.
¿Te acordás de mis labios y de la marca de mis dientes? Ahora son del aire. Y resulta ser que no puedo volar, las leyes de la física parecen no estar de mi lado.
Supongo que verte de cerca sería divertido, aunque no sé quién lo disfrutaría más. ¿Qué buscamos cuando movemos el agua? ¿Qué pasa por la cabeza de los que destinan destinos? ¿Cuáles son las consecuencias de caer contra el piso? ¿Qué tan alto volaste la última vez que saltaste? ¿Con plumas o con estilo?
Dame paz con tu boca. Dame placer con tus manos. Dame aire con tu mirada; que perseguirme no es encontrarme, y acorralarme no es peligroso.
Pero decime, y decite, con total y completa sinceridad..., ¿qué pensás encontrar ahora que empezaste a buscarme?
Si me vas a morder, yo elijo que sean mis labios, por favor.
Sustancias a modo de texto que, de forma concentrada, se extraen de mí y conservan mis propiedades.
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lunes, 18 de enero de 2016
miércoles, 22 de julio de 2015
Morderme
Tanto tiempo mordiendo mis propios labios llenos de polvo, y hoy muerdo los ajenos, con un poco de mugre.
Después de tanto tiempo de haber sido cárcel y presa, soy análoga a un ave que se despoja de sus propias plumas. Y sin plumas no se vuela, se cae con estilo.
De costumbres nos han hecho y hoy me desarmo para volver a ser, desde cero, sin tanto peso. Desnuda. Y en paz.
Vestime. Desnudame. Besame. Comeme. Manoseame. Lameme. Penetrame. Sentime.
Vos. Él. Ella. Todos.
Soy tan mía que necesito ser de todo. Del todo. De la nada también.
Abrazame. Tapame. Dejame salir y andate.
Puedo prometerte el goce, el cielo, el placer, la risa. Pero nunca me pidas amor. No puedo prometerte amor.
Soy-nosoy ego, soy ave sin plumas, soy polvo. Soy la marca de mis dientes en mis propios labios. Soy vos. Soy mi tesoro más preciado.
Amores efímeros, búsquenme desnuda entre las ramas del bosque, listos para morderme.
Estoy de vuelta.
Después de tanto tiempo de haber sido cárcel y presa, soy análoga a un ave que se despoja de sus propias plumas. Y sin plumas no se vuela, se cae con estilo.
De costumbres nos han hecho y hoy me desarmo para volver a ser, desde cero, sin tanto peso. Desnuda. Y en paz.
Vestime. Desnudame. Besame. Comeme. Manoseame. Lameme. Penetrame. Sentime.
Vos. Él. Ella. Todos.
Soy tan mía que necesito ser de todo. Del todo. De la nada también.
Abrazame. Tapame. Dejame salir y andate.
Puedo prometerte el goce, el cielo, el placer, la risa. Pero nunca me pidas amor. No puedo prometerte amor.
Soy-nosoy ego, soy ave sin plumas, soy polvo. Soy la marca de mis dientes en mis propios labios. Soy vos. Soy mi tesoro más preciado.
Amores efímeros, búsquenme desnuda entre las ramas del bosque, listos para morderme.
Estoy de vuelta.
domingo, 21 de agosto de 2011
La posta está en escupir
Desde el momento en que todo esto se me asemejó a la idea de relación con compromiso incluido, que no paro de pensar en si tengo ganas o no de que eso pase. Qué sé yo. Ni sé si ponerme a analizarlo ahora o si desarrollar el resto de lo que vine a decir... Digamos que desde hace más de dos años que no puedo enfrentarme a la idea de un compromiso. Y cuando finalmente, creo poder hacerlo, simplemente ocurre que no es ni el tiempo ni el espacio (si lo habrán leido en este mismo blog ya).
Cuestión que pim, pam, pum, aparece alguien y todo pasa a ser divino. Pero después de haber pasado por una serie de cosas, como cumpleaños con familiares y amigos, cuatro noches seguidas de vernos y no tener sexo, un escape de un sábado a las siete de la mañana planificado en una mesa de un bar segundos antes de llevarse a cabo...
Qué bueno que después de eso, el domingo a la noche, vino y me la puso, porque te digo que yo ya me estaba poniendo mal. Bueh, perdón, pero aunque usted no lo crea yo soy un ser bastante simple. Yo cuando estoy con alguien, quiero jugar, quiero disfrutar y pasarla bien, como una nena chiquita con un mejor amigo. Así, todo el tiempo. Y cuando no quiero jugar, quiero coger. Es así de simple. Ocurre que se da en porcentajes bastante parejos. Entonces, de día quiero jugar, de noche quiero coger, o puede ser al revés, o puede incluso mezclarse entre mañana y tarde. No tengo drama con los horarios.
Y retomando, claro, a los veinticinco chistes de "estás de novia"..., y un poco que, como que qué sé yo qué decirte, mirá, ya me pongo nerviosa de una. Esteeeeemm, no, bueno, nada. Eso. Me asusto.
Me asusto y pienso en el sucio más sucio que me encantaría que me ensucie. Ente conocido en este blog. Si habrán leido de él... Y lo busco, me acerco de a poco y lo busco. Y él se da cuenta, y me deja buscarlo, y se asoma cada tanto. Pero siempre jugamos, porque él es un nene en una plaza o es un loco que grita y bebe lavandina. Entonces, rara vez con él algo avanza. Ocurre que mientras tanto, yo me divierto.
Pero este momento de replanteos y de intentar huir del fantásma de un título socialmente establecido se cruzó, casualmente, con el reciente acontecimiento de la disponibilidad de mi último facfrend —y a la mierda con el inglés—. Y para colmo de males, resultó ser que se quedó a dormir en casa, y durmió conmigo, en mi cama.
Sin embargo, no pasó nada. Tranquilamente pudo haber pasado, supongo. No lo sé. Yo no quise hacer el esfuerzo por buscarlo.
Lo que no sé es si fue por sentirme cómoda con quien me veo regularmente, o si es por sentirme un tanto casi te diría incómoda por volver a estar con quien ya había decidido dejar de estar. Aunque, bueh, la noche de mi cumpleaños y el living de mi casa no apoyan mucho a esta última opción. Claro que, los días pasan y para mi cumpleaños tampoco conocía a mi regular.
Quizás me mande a investigar qué carajo quiero realmente. Quizás dentro de un tiempo tenga otro ataque verborrágico y les cuente cómo continúa toda esta historieta.
(Y todavía seguirá sin etiqueta).
Cuestión que pim, pam, pum, aparece alguien y todo pasa a ser divino. Pero después de haber pasado por una serie de cosas, como cumpleaños con familiares y amigos, cuatro noches seguidas de vernos y no tener sexo, un escape de un sábado a las siete de la mañana planificado en una mesa de un bar segundos antes de llevarse a cabo...
Qué bueno que después de eso, el domingo a la noche, vino y me la puso, porque te digo que yo ya me estaba poniendo mal. Bueh, perdón, pero aunque usted no lo crea yo soy un ser bastante simple. Yo cuando estoy con alguien, quiero jugar, quiero disfrutar y pasarla bien, como una nena chiquita con un mejor amigo. Así, todo el tiempo. Y cuando no quiero jugar, quiero coger. Es así de simple. Ocurre que se da en porcentajes bastante parejos. Entonces, de día quiero jugar, de noche quiero coger, o puede ser al revés, o puede incluso mezclarse entre mañana y tarde. No tengo drama con los horarios.
Y retomando, claro, a los veinticinco chistes de "estás de novia"..., y un poco que, como que qué sé yo qué decirte, mirá, ya me pongo nerviosa de una. Esteeeeemm, no, bueno, nada. Eso. Me asusto.
Me asusto y pienso en el sucio más sucio que me encantaría que me ensucie. Ente conocido en este blog. Si habrán leido de él... Y lo busco, me acerco de a poco y lo busco. Y él se da cuenta, y me deja buscarlo, y se asoma cada tanto. Pero siempre jugamos, porque él es un nene en una plaza o es un loco que grita y bebe lavandina. Entonces, rara vez con él algo avanza. Ocurre que mientras tanto, yo me divierto.
Pero este momento de replanteos y de intentar huir del fantásma de un título socialmente establecido se cruzó, casualmente, con el reciente acontecimiento de la disponibilidad de mi último facfrend —y a la mierda con el inglés—. Y para colmo de males, resultó ser que se quedó a dormir en casa, y durmió conmigo, en mi cama.
Sin embargo, no pasó nada. Tranquilamente pudo haber pasado, supongo. No lo sé. Yo no quise hacer el esfuerzo por buscarlo.
Lo que no sé es si fue por sentirme cómoda con quien me veo regularmente, o si es por sentirme un tanto casi te diría incómoda por volver a estar con quien ya había decidido dejar de estar. Aunque, bueh, la noche de mi cumpleaños y el living de mi casa no apoyan mucho a esta última opción. Claro que, los días pasan y para mi cumpleaños tampoco conocía a mi regular.
Quizás me mande a investigar qué carajo quiero realmente. Quizás dentro de un tiempo tenga otro ataque verborrágico y les cuente cómo continúa toda esta historieta.
(Y todavía seguirá sin etiqueta).
lunes, 2 de mayo de 2011
Dicho hace mucho
Me cansé de verte tanto. Me cansé de ver tu llanto. Ni te digo del mío. Agotada y sin buena respiración.
¿Qué buscás? ¿Lo básico, lo simple, lo que menos te moleste, lo que más necesités? ¿Qué? Si al fin y al cabo ya te habías ido.
Pero siempre me encuentro con la misma clase de gente. Y siempre llego a la misma conclusión. Todos condenados.
Los condeno a una muerte ficticia. Los condeno a ser recuerdos. Los condeno a ser agujeros. Los condeno a ser amigos, en el peor de los casos, conocidos. Los condeno a que se alejen de mí, pero sin que se vayan muy lejos.
Ya todos habíamos cantado estos finales. Desde el principio empezamos a entonar. Todos juntos, cuan coro polifónico.
Y podría juntarlos, organizar una reunión y en ese mismo acto, homenajearlos antes de retirarlos. Jubilarlos como los efímeros amores libres y liberados.
Los lindos pasados ya pasados.
¿Qué buscás? ¿Lo básico, lo simple, lo que menos te moleste, lo que más necesités? ¿Qué? Si al fin y al cabo ya te habías ido.
Pero siempre me encuentro con la misma clase de gente. Y siempre llego a la misma conclusión. Todos condenados.
Los condeno a una muerte ficticia. Los condeno a ser recuerdos. Los condeno a ser agujeros. Los condeno a ser amigos, en el peor de los casos, conocidos. Los condeno a que se alejen de mí, pero sin que se vayan muy lejos.
Ya todos habíamos cantado estos finales. Desde el principio empezamos a entonar. Todos juntos, cuan coro polifónico.
Y podría juntarlos, organizar una reunión y en ese mismo acto, homenajearlos antes de retirarlos. Jubilarlos como los efímeros amores libres y liberados.
Los lindos pasados ya pasados.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Pensamiento en voz alta Vol. II
Uno es capaz, si así lo desea, de sentir morir hasta la más ínfima materia de su cuerpo.
jueves, 14 de octubre de 2010
Ya no, quiero más...
Ruego, por favor, imploro. Me arrodillo en el piso, junto mis manos a modo de plegaria, las golpeo contra mi pecho mientras pronuncio las siguientes palabras:
Y me doy cuenta de que yo debería estar sonriendo. Si vamos al caso, de todas ellas y de todas nosotras, soy la única que es sincera consigo misma.
A ver, pero vaya uno a decirselo a uno y que uno lo entienda.
Ahora, ya está.
No quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero...Entonces agacho la cabeza, cierro los ojos, guardo silencio, respiro profundo...
Y me doy cuenta de que yo debería estar sonriendo. Si vamos al caso, de todas ellas y de todas nosotras, soy la única que es sincera consigo misma.
A ver, pero vaya uno a decirselo a uno y que uno lo entienda.
Ahora, ya está.
martes, 5 de octubre de 2010
Básica para los básicos
Siempre, en esta vida estará:
El que se asoma cada vez que te extraña.
El que te mira y se le nota un dejo de melancolía en los ojos.
El que te reitera lo mucho que te quiso siempre.
El que se muestra indiferente pero cada tanto te dedica unas líneas.
El que se desenamoró después de un encontronazo que no supo manejar.
El que es como un fantasma.
El que conoce tu picardía y juega con ella una vez por año.
El que hiciste desaparecer.
El que cayó tarde y ahora espera poder volver a caer.
El que está en aquella otra ciudad.
El que te dejó ir, te extrañó y cuando te volvió a ver se las tomó.
Para todos ellos estará:
La que sonríe cuando se asoma, pero no quiere más que una sonrisa.
La que se hace la indiferente y cuando nadie la mira se derrite.
La que se odia por no haberlo querido de igual manera.
La que se hace cargo de esas líneas y odia esa indiferencia.
La que se aprovechó de un momento y ahora asume que lo desenamoró.
La que extraña a un fantasma.
La que conoce su picardía y disfruta de que él la aproveche una vez por año.
La que lo hizo desaparecer.
La que no le encuentra mucho sentido a que él caiga.
La que anhela estar en aquella otra ciudad.
La que se fue, lo extrañó y se volvió a ir, con la cabeza gacha, cuando vio que él se las tomó.
Todavía quedan más ellas que corresponden a otros ellos. Y todavía quedan ellas pendientes por corresponder. ¿Quedarán ellos pendientes de correspondencia?
Hace mucho que nadie nuevo cruza por esa esquina.
El que se asoma cada vez que te extraña.
El que te mira y se le nota un dejo de melancolía en los ojos.
El que te reitera lo mucho que te quiso siempre.
El que se muestra indiferente pero cada tanto te dedica unas líneas.
El que se desenamoró después de un encontronazo que no supo manejar.
El que es como un fantasma.
El que conoce tu picardía y juega con ella una vez por año.
El que hiciste desaparecer.
El que cayó tarde y ahora espera poder volver a caer.
El que está en aquella otra ciudad.
El que te dejó ir, te extrañó y cuando te volvió a ver se las tomó.
Para todos ellos estará:
La que sonríe cuando se asoma, pero no quiere más que una sonrisa.
La que se hace la indiferente y cuando nadie la mira se derrite.
La que se odia por no haberlo querido de igual manera.
La que se hace cargo de esas líneas y odia esa indiferencia.
La que se aprovechó de un momento y ahora asume que lo desenamoró.
La que extraña a un fantasma.
La que conoce su picardía y disfruta de que él la aproveche una vez por año.
La que lo hizo desaparecer.
La que no le encuentra mucho sentido a que él caiga.
La que anhela estar en aquella otra ciudad.
La que se fue, lo extrañó y se volvió a ir, con la cabeza gacha, cuando vio que él se las tomó.
Todavía quedan más ellas que corresponden a otros ellos. Y todavía quedan ellas pendientes por corresponder. ¿Quedarán ellos pendientes de correspondencia?
Hace mucho que nadie nuevo cruza por esa esquina.
jueves, 8 de abril de 2010
Casualmente...
Estaba a punto de contar una de esas historias de veranos de años pasados que contenía varias cosas divertidas. Una historia copada, realmente. Hasta el día de hoy se le siguen agregando anécdotas pequeñas que la hacen crecer y ponerse linda como si se arreglase con ropa de salir y se pusiese perfume y un poco de maquillaje.
El punto es que el relato de esta historia hubiese empezado con un posteo sobre el primer encuentro carnal. Es decir, hubiésemos ido directamente a lo interesante. Y para esto, yo hubiese dicho algo similar a lo siguiente: "(...)y eso fue lo más parecido que tuve en mi vida al sexo casual". Obviamente, con alguna moraleja al final o un pie para seguir agregando puchitos de toda esta historieta, ¿no? Y que quede todo lindo y poético, incluso tierno para algunos –algunas, más que nada–.
Pero, ¿qué pasa? Pasa que, mientras armaba el relato en mi cabeza, me acordé de algo que durante todos estos años no me había acordado.
¿De qué? Y, de que esto ya había ocurrido con algún alguien que jamás volví –ni volveré– a ver, y tengo serias dudas de que me acuerde bien de su nombre –en caso de que me haya dicho su nombre real–.
Entonces, lo más parecido que tuve en mi vida al sexo casual fue, justamente, sexo casual.
¡Qué loco! Justo cuando pensaba que, hasta ahora, ya lo sabía todo de mí.
El punto es que el relato de esta historia hubiese empezado con un posteo sobre el primer encuentro carnal. Es decir, hubiésemos ido directamente a lo interesante. Y para esto, yo hubiese dicho algo similar a lo siguiente: "(...)y eso fue lo más parecido que tuve en mi vida al sexo casual". Obviamente, con alguna moraleja al final o un pie para seguir agregando puchitos de toda esta historieta, ¿no? Y que quede todo lindo y poético, incluso tierno para algunos –algunas, más que nada–.
Pero, ¿qué pasa? Pasa que, mientras armaba el relato en mi cabeza, me acordé de algo que durante todos estos años no me había acordado.
¿De qué? Y, de que esto ya había ocurrido con algún alguien que jamás volví –ni volveré– a ver, y tengo serias dudas de que me acuerde bien de su nombre –en caso de que me haya dicho su nombre real–.
Entonces, lo más parecido que tuve en mi vida al sexo casual fue, justamente, sexo casual.
¡Qué loco! Justo cuando pensaba que, hasta ahora, ya lo sabía todo de mí.
domingo, 7 de marzo de 2010
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