Te quiero tanto, corazón. Pero entendeme. Yo no puedo seguir acá parada mirando cómo jugás en la plaza. Ya no puedo cuidarte. Estás grande. Tenés tus amiguitos, jugá con tus amiguitos. ¡Qué rápido creciste, corazón! Se nos escapa el tiempo de las manos, eh. Pero vos no te preocupes. Yo siempre voy a estar cerca para cuando lo necesites. ¿Qué? No, ahora no. Ahora me tengo que ir a hacer cosas de grande. Pero vos andá y jugá, corazón. Jugá. Divertite, corazón. Te quiero tanto. Pero yo no me puedo quedar acá parada mirándote jugar. Entendeme, corazón. Hagamos de cuenta que cuando se haga la hora te paso a buscar. Te quiero, corazón. Chau, mi vida. Chau.
Sustancias a modo de texto que, de forma concentrada, se extraen de mí y conservan mis propiedades.
martes, 6 de julio de 2010
Decimonoveno porqué
Yo soy la esposa. Ella es la amante. Y perdón. Permitanme, aún sin tener realmente autoridad para decir esto: me la juego entera a que es una pésima amante.
domingo, 4 de julio de 2010
Consejos para una noche de viejo verano II
Cuando el atardecer de un domingo se te presenta como para aprovecharlo, divertite.
Demorar el tiempo. Seguir el contacto.
Y nada de acordarse de aquellos paréntesis de sábado. Pero, si de todas formas ocurrirá, pensalo así: mientras vos prendías tu faso con su llama, él se apagaba en el río de ella. El otro gran polvo puede quedar intacto. Pero no te muerdas los labios. Reite, que el contexto es otro, por más que estés sentada en el mismo lugar.
Apreciá el paso de las horas, aún frenándolas.
Prestá atención a todo y a todos. No te olvides de nada. Recordá el viejo verano. Vivilo de nuevo.
Y entre tu Larry, tu Zekiel y tu más querida Ashley, sonreí.
Para el final del día, antes de morir por cansancio, pensá en lo hermoso que fue nacer ese domingo.
Demorar el tiempo. Seguir el contacto.
Y nada de acordarse de aquellos paréntesis de sábado. Pero, si de todas formas ocurrirá, pensalo así: mientras vos prendías tu faso con su llama, él se apagaba en el río de ella. El otro gran polvo puede quedar intacto. Pero no te muerdas los labios. Reite, que el contexto es otro, por más que estés sentada en el mismo lugar.
Apreciá el paso de las horas, aún frenándolas.
Prestá atención a todo y a todos. No te olvides de nada. Recordá el viejo verano. Vivilo de nuevo.
Y entre tu Larry, tu Zekiel y tu más querida Ashley, sonreí.
Para el final del día, antes de morir por cansancio, pensá en lo hermoso que fue nacer ese domingo.
Consejos para una noche de viejo verano
Cuando la noche se te pesenta como para salir o no salir y la casa está vacía; contrarestalo.
Dejarse matar por una soledad. Admitir que necesitás algo.
Hay pendejos limpios y pendejos sucios. Malcrialos. Pero hasta el punto en que quizás se muestre la pérdida de la ironía, y entonces te encuentres prendiendo tu faso con su llama; o tal vez, te veas enorgullecida por algún polvo que te hayan echado. Para esta última instancia, ojalá te estés mordiendo los labios.
Seguramente, al instante, la estupidez de verte en arrepentimientos. Otro instante más y no hay tal cosa.
Saberse vivo aproxima la muerte.
Dejarse matar por una soledad. Admitir que necesitás algo.
Hay pendejos limpios y pendejos sucios. Malcrialos. Pero hasta el punto en que quizás se muestre la pérdida de la ironía, y entonces te encuentres prendiendo tu faso con su llama; o tal vez, te veas enorgullecida por algún polvo que te hayan echado. Para esta última instancia, ojalá te estés mordiendo los labios.
Seguramente, al instante, la estupidez de verte en arrepentimientos. Otro instante más y no hay tal cosa.
Saberse vivo aproxima la muerte.
viernes, 2 de julio de 2010
miércoles, 30 de junio de 2010
Encontré otro porqué
Dijo que a veces soy como de ácido. Efervescente y golpeador. Pero de esos golpes que no son como piñas.
martes, 29 de junio de 2010
Fue difícil
¿Qué tan libres somos si en realidad no hacemos lo que queremos cuando, tranquilamente, podríamos?
¿Qué tan libre sos si te decís que sí cuando corresponde un no y si te decís que no cuando corresponde un sí?
¿Qué tan sinceros fuimos cuando nos dijimos chau mientras sabíamos que ansiabamos el hola?
A mí me cansa. Me cansa verte morir cada fin de semana. Me cansa ver que te mentís cada día que continuas esta historia. Me agota verte hacer siempre la misma mierda.
Yo no tengo la culpa de que te guste ser un infeliz. Sí me asumo culpable de nunca habertelo dicho en la cara. Más de uno hubiese querido hacerlo. Todavía quieren. Todavía quiero.
¿Qué silencio guardo entonces?
Lo más difícil no fue escribirlo, sino publicarlo.
¿Qué tan libre sos si te decís que sí cuando corresponde un no y si te decís que no cuando corresponde un sí?
¿Qué tan sinceros fuimos cuando nos dijimos chau mientras sabíamos que ansiabamos el hola?
A mí me cansa. Me cansa verte morir cada fin de semana. Me cansa ver que te mentís cada día que continuas esta historia. Me agota verte hacer siempre la misma mierda.
Yo no tengo la culpa de que te guste ser un infeliz. Sí me asumo culpable de nunca habertelo dicho en la cara. Más de uno hubiese querido hacerlo. Todavía quieren. Todavía quiero.
¿Qué silencio guardo entonces?
Lo más difícil no fue escribirlo, sino publicarlo.
lunes, 28 de junio de 2010
En el momento oportuno
Empieza aquel a decirme lo que ya habíamos dicho.
Habla aquella que podría complementarlo.
Ambos gritan lo que quisieran decir.
Aparece el extraño para verlos morir.
Habla aquella que podría complementarlo.
Ambos gritan lo que quisieran decir.
Aparece el extraño para verlos morir.
Extracto I
El aire libre, el azul del cielo, la frescura de una tarde de invierno despejada.
Un humo que me recorre hasta escapar en un suspiro.
Pausada pero intensa respiración. Constante. En aumento.
Calor en determinadas extremidades. Calor en el pecho.
Y la ropa en el cuerpo cuan si fueran manos, muchas manos ajenas.
Un humo que me recorre hasta escapar en un suspiro.
Pausada pero intensa respiración. Constante. En aumento.
Calor en determinadas extremidades. Calor en el pecho.
Y la ropa en el cuerpo cuan si fueran manos, muchas manos ajenas.
Ahí hay un porqué
Fue la última persona con la que tuve sexo. Y mirá qué bien que me garchó que pasaron dos meses y yo todavía estoy re tranquila.
domingo, 27 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Acá está la piedra
Porque pareciera que le pareció que hacer reir a alguien era bueno y humanamente necesario, un 13 de enero. Pareciera además, que supuso que también era domingo.
¿Y la mano?
¿Y la mano?
lunes, 21 de junio de 2010
Y un tango de sombrero
Cuando quieras nos reimos, corazón.
Cuando quieras, dame un beso, dame un faso, dame un vino.
Dame otro beso en la frente y mordeme los labios al costado de la vía.
Cuando quieras, nos reiremos, corazón.
Cuando quieras.
Cuando quieras, dame un beso, dame un faso, dame un vino.
Dame otro beso en la frente y mordeme los labios al costado de la vía.
Cuando quieras, nos reiremos, corazón.
Cuando quieras.
Númen II
Volviste. Me hablaste. ¿Te despertaste ya? Se notaba tu silencio. ¿Cómo andás? ¿Seguís sin camisa? Hace frío para no tener camisa. ¿Y qué contás? ¿Conservás el salvajismo? ¿Y toda esa mugre? Espero que sí. Te sienta bien la mugre. Me gusta como te queda.
¡Qué bueno es verte de nuevo! La verdad, tenía ganas de que esto pasara. Pero no quería molestarte, verás. Me pareció que darte silencio después de tanto barullo era lo más apropiado. Me pareció, también, que jamás te hubiera importado escuchar mi silencio. Y supuse que te hubiese sido molesto seguir con el barullo entre todo ese griterío. Preferí pausar y esperar a que te levantaras. Claro que, corría el riesgo de que no lo hagas. Por eso me alegro de que estés acá.
No es solo una risa. Pero, si querés, nos reimos cuando quieras.
¡Qué bueno es verte de nuevo! La verdad, tenía ganas de que esto pasara. Pero no quería molestarte, verás. Me pareció que darte silencio después de tanto barullo era lo más apropiado. Me pareció, también, que jamás te hubiera importado escuchar mi silencio. Y supuse que te hubiese sido molesto seguir con el barullo entre todo ese griterío. Preferí pausar y esperar a que te levantaras. Claro que, corría el riesgo de que no lo hagas. Por eso me alegro de que estés acá.
No es solo una risa. Pero, si querés, nos reimos cuando quieras.
miércoles, 16 de junio de 2010
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