jueves, 3 de marzo de 2011

Extractos de lo que no fue

"Extraordinarios al principio. Así somos todos. Después nos acostumbramos a lo anormal y al rato, ya todo es lo mismo de siempre.
Extraordinario fue conocerlo. Tanto que ni me acuerdo de la primera vez que lo vi, a diferencia del resto.
Yo nunca le habré parecido extraordinaria. Ni a él ni a nadie. Nunca lo fui, directamente. Pero a esta altura, ya debo ser de lo más ordinario y común que tienen sus semanas".

"(...)Nos encontramos en la puerta de casa. Vino a buscar algo que yo tenía. Pasó y le ofrecí algo para tomar. Hacía un poco de calor, pero corría un vientito suave. Nada era tan pesado ni tan fresco.
Recuerdo que ojeamos un poco el diario y charlamos sobre los titulares de la fecha. De ahí derivamos en alguna filosofía. También hicimos un esquema de vida. A él le gusta esquematizar. Mientras habla, si tiene una lapicera y un papel, grafica lo que dice. Y de mamarrachos se pueden hacer varias vidas. Me gustan sus mamarrachos (...)."

"(...)Alguien quiere hacer cualquier cosa.
Mas que para verte, es para facilitarte la vida. Y parte de querer facilitarte la vida nace de que me gusta verte (...)".

"(...)Pero también me alegra no haber llamado.
En alguna medida, puede llegar a ser analógicomente un viaje al pasado... Como un todo en uno. Una construcción de todos pero completamente distinto a todos. Un rompecabezas de los anteriores con un toque de los dos más copados. Igual, siempre hay una pieza que falta. Como una persona que disfruta de armar rompecabezas, puedo afirmar que se sabe que las piezas están todas, pero a medida que se avanza se suele pensar reiteradas veces: "si me falta una, me muero". Y es que entre el momento en que empezaste y el momento en que estás por terminar, pueden pasar muchas cosas y mucha gente. Y el día en que realmente te pasa..., te falta una... De hecho, me pasó. Nunca la encontré. El rompecabezas lo terminé, la ficha que faltaba la hice yo. Y se camufla bastante bien. Pero yo siempre la veo, para mí, es la ficha que se destaca.
Y siempre hay una pieza de todas esas miles de la que uno puede acordarse detalladamente algún momento en el que interactuó con ella. La que se destaca(...)".

"Igual, fue realmente hermoso".

lunes, 28 de febrero de 2011

Cotidianas Vol. I

La turulla en sí misma es lo que me pasó hoy, mis queridos. Yo hoy les vengo a dar una definición de lo que es, realmente, vivir en la turulla.
Hoy, como todos los últimos cinco días, mínimo, me levanté a las tres y media de la tarde; que a comparación de ayer es bastante temprano, porque ayer me levanté a las cinco y media de la tarde. Pero ayer era domingo.
En fin, me levante, me preparé unos mates, me comí una especie de barrita de cereal, porque realmente no tenía hambre y continué con la tarea que predomina, desde el lunes pasado, en mi vida —hasta que arranque con la otra vida y se enmarañen las dos y den vueltas por el piso y se revoleen, ¿no?-—. Trabajar en el puesto de manager adhonorem para una banda under de rock; cosa que disfruto mucho, debo decir.
Alrededor de las once y media de la noche, me dí cuenta de que no solo había estado encerrada en mi pieza desde aquellos mates, ni tampoco de que para ese momento de revelación yo vestía únicamente una bombacha; sino que además, no había comido nada en todo ese tiempo.
Lo bueno de la turulla es que en algún momento te brinda dos segundos de rescate.

viernes, 18 de febrero de 2011

El cuerpo, la mente y yo

La puerta cerrada. Las luces apagadas. La música en el ambiente. Y yo.
Mis sentidos latentes en mi cuerpo. Mi mente ausente. Y yo.
Pura y desnuda. Nítida e íntegra.
Mis manos, mi cuerpo y yo. Sin mente. Sin él. Sin nadie. Pura.
Una sábana, mi cuerpo, mi mente ausente y yo.
Y claro, un aroma en mi almohada.
Mi tacto, mi respiración profunda y yo. Y una sábana con mi aroma.
Pura, íntegra, nítida y desnuda.
Y la imaginación me domina junto con su aroma en mi almohada.
Y la mente me posee. Y el cuerpo se libera.
Hoy nos encontramos mis manos, mis sentidos latentes, mi imaginación presente, su olor en mi almohada, mi aroma en la sábana, mi cuerpo libre, mi suspiro y yo.

martes, 15 de febrero de 2011

Algo salió

Tuve un Valentín sin darme cuenta.
Sí, es una oración que puede ser interpretada de varias formas. Por ejemplo: "Tuve un hijo, le pusimos Valentín, pero por algún motivo durante mucho tiempo me olvidé de su existencia. Y ahora me doy cuenta de que tuve un Valentín" o "Yo tuve un novio que su segundo nombre era Valentín y, por algún motivo recién ahora me doy cuenta de eso" o —y quizás más acorde al día del amor-— "Tuve un momento de San Valentín sin darme cuenta".
Bueno, ahora. Descartemos la primera por el simple hecho de que no tuve un hijo -es de lo único que estoy total y absolutamente segura de mi vida, hasta ahora-. La segunda la podemos admitir porque de hecho, pasó, hace unas horas me pasó. Pero de todas formas, yo me refería a la tercera opción.
Tuve un Valentín sin darme cuenta. Aun con la plena indiferencia que me genera el tópico del día.
Lindo el gesto de pasar. Muy rico el almuerzo.

sábado, 5 de febrero de 2011

De modos y de detalles

Tomalo como el momento en que te acomodás con tu vaso de wisky en tu sillón más cómodo, ubicado estratégicamente junto al calor de un hogar, o de tu plasma, después de haber tenido un arduo día.
Lo mío es similar. La situación es comparable. El fin es casi el mismo. Lo que cambian son detalles, algunas que otras determinaciones sociales y algunos que otros efectos.
Ahora que nos entendemos, ¿por qué todavía me juzgás?

martes, 28 de diciembre de 2010

28, 29, 30...

Si en los ojos se nota el vacío ni ganas da llenar otras partes del cuerpo. Y en ese entonces quedó entendido lo absurdo que ha sido lo que no se ha vivido. Pues el manto de plata ya no tapa las patas. Y las llamas de colores ya no son tan llamativas.
En el rincón de algún pasado se ha dejado lo que no se apreciaba. Y lo que se llora por lo que no se intenta no ha de ser tan merecido.
¿Quién ha dicho que en los hombros no hay más pesos?, pues por todos esos besos hemos caido como presas.
Y somos y seremos solo presas de esos presos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Y pude

Puedo ser tantas cosas. Tan drástica como invisible.
Puedo ver muchas cosas. Y olvidarme de que ya nos hemos olvidado.
Puedo abrir muchas mentes propias y tecerizarlas.
Puedo adquirir capacidades infinitas y alimentarme para sobervivir.
Puedo ser tanto y puedo querer poco. Como tener cosas y no tener ganas.
Y puedo preocuparme por si les sienta bien o les sienta mal.
Entonces, en ese momento, puedo preguntar. Las respuestas siempre incluyen risas.
Cuando me quise acordar, ya era dealer ad honorem. Incluso sin creer que podía.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Si vinieras...

Yo podría esperarte parada contra una pared de ladrillos, con las piernas abiertas, las manos detrás de la cintura —atadas, quizás— la cabeza tirada para atrás y la boca húmeda llena de espectativas.
¿Podrías morderme, por favor? ¿Podrías aplastarme un poco, sacarme un poco el aire, morderme de nuevo, soltarme, mirarme y volver a morderme? Después de eso, ¿podrías soltarme, alejarte unos centímetros, mirarme de lejos, de piez a cabeza, acercarte de nuevo y romper un poco mi ropa? ¿Te parece si con tus manos me apretás fuerte, me apretás toda y después te metés en mí y hurgás? ¿Te apetece morderme más? Tomá, servite de mi cuello. Correme el pelo para atrás, sacá la lengua y desparramala por todo el espacio que tengas entre mi cara y mis pechos.
Si quisiera suspirar, podrías taparme la boca. Si quisiera devolverte la mordida, podrías dejarte un poco. Pero no salgas, no salgas de ahí, quedate hurgándome, quedate y no salgas. Mordeme un poco más. Quedate un rato más, tapame más la boca. No me dejes gritar. Sé que me encataría gritar. No me dejes gritar.
Y después, cuando no puedas más, cuando no puedas retener ni un poco más toda la explosión que se avecina dentro de vos, salí. Salí de mí, dejá de hurgarme. Salí y pintame, llename de todo lo que tengas, y llename por todos lados. Suspirá, largalo, gemí en mi pecho. Subí la cabeza, respirá agitadamente en mi cara. Dejame verte morderte los labios. Desplomate un poco sobre mí. Respirá en mi cuello. Incorporate. Respirame una vez más. Mordeme despacio y después, por favor, matame.

martes, 23 de noviembre de 2010

Su todo mi placer

"¿Acabás? Yo quiero que acabes", me dijo mientras mis piernas reposaban en su hombro derecho, sus manos abrazaban mis muslos, sus ojos miraban los míos y su sexo se introducía con fervor en el mío. Cómo no concederle el más solemne deseo de un orgasmo bien llamado orgasmo.
Después de eso, pudo llenarse de placer al llenar mi boca y mi cara de su ser. Y un vulgar y bien sentido "ay, qué linda que sos" continuado del casi más puro suspiro que puede dar un ser humano.
Si el sexo no es literatura no sé qué carajo es.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Algoame

Secuestrame, pegame, atame, violame y matame. A ver si en una de esas le encontramos algo de sentido.
O no. No lo hagas, no tengo ganas, nunca va a tener sentido.
Mejor, matame, violame, atame, pegame y recién ahí pedí rescate. Así yo no tengo que comerme el garrón de verte hacer todo eso, ni tengo que pegar un acting para que te incentives. A ver si en una de esas me dejo de aburrir.
Lo único que falta es que todo esto se haga por facebook. Y 'tamos hechos.

Backstage III

Usted no tiene ni la más puta idea, pero yo estaba hablando de dos personajes particulares. Uno de ellos solo se hizo presente en este blog a modo de secreto, duda, indecisión y cuestionamiento. El otro de ellos ha protagonizado varios posteos, en este y en el otro, y es uno de esos malos conocidos.
Ya me aburrí de todo. No tengo ganas de competir y menos con esa persona. Ni es que esté bajando los brazos, como quien diría. La realidad es que carece de sentido. Y ya calmé mis hambres.
Otra vez me asomo a la esquina y miro a la gente pasar. Si te das cuenta, siempre es la misma gente. Gente parecida a otra gente. Todos aburridos. Me incluyo.
Noviembre viene bien realista y sincero. El año pasado, también me mostró muchas cosas. A noviembre yo le creo. Y le hago caso. Por lo general, en diciembre yo me muero.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pensamiento en voz alta Vol. III

Se viene otro verano de duelo. La vez pasada, tampoco me fue taaan mal. ¿No?

Pensamiento en voz alta Vol. II

Uno es capaz, si así lo desea, de sentir morir hasta la más ínfima materia de su cuerpo.

viernes, 15 de octubre de 2010

Pensamiento en voz alta Vol. I

Qué locura meterse loca a la ducha. Particular si lo será.
Si hay algo que me gusta mucho es colgar desnuda después de la ducha de la nochecita.
Yo creo que uno se enamora de la gente. Y con enamorarse me refiero a tenerle una especie de sentimiento particular. Y no así del sexo de la gente. Es decir, el sexo sería la parte que complete a ese enamoramiento y que surja de una manera natural. El instinto sexual.
Esa combinación es la que te define, si hablamos en términos más concretos.
No estoy muy segura de si se llega a entender lo que quiero decir. Tampoco estoy muy segura de adónde quiero llegar.
Algunas cosas son más ajena que, incluso, las propias. Todo está tan lejos.
Más allá de todo, sé que voy a poder sacarle algún provecho a la noche de hoy. Últimamente estoy aprendiendo mucho a crecer.

jueves, 14 de octubre de 2010

Ya no, quiero más...

Ruego, por favor, imploro. Me arrodillo en el piso, junto mis manos a modo de plegaria, las golpeo contra mi pecho mientras pronuncio las siguientes palabras:
No quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero caer en el conformismo, no quiero...
Entonces agacho la cabeza, cierro los ojos, guardo silencio, respiro profundo...
Y me doy cuenta de que yo debería estar sonriendo. Si vamos al caso, de todas ellas y de todas nosotras, soy la única que es sincera consigo misma.
A ver, pero vaya uno a decirselo a uno y que uno lo entienda.
Ahora, ya está.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Quizás, tal vez, no sé, no, sí

Quizás los mimos de pies nos lleven a la perdición. Quizás yo susurre que nos rescatemos. Y quizás él me pregunte al oído dos o tres veces: "¿Cómo?", como diciendo: "¿Qué dijiste? ¿Que pare? ¿Segura?". Y quizás eso lo haga mientras esté tocando mi sexo con fervor. Quizás, entonces, me entregue a la lujuria y a sus manos y a su cuerpo y a su piel y a su boca y a su sexo. Quizás todo termine entre suspiros y jadeos. Quizás los dos quedemos agitados. Quizás nos recostemos y después de 10 minutos nos preguntemos qué fue lo que pasó.

sábado, 9 de octubre de 2010

Backstage II

No me gusta la Coca Cola. Me gusta tomarla solo si está rebajada con fernet. Sí.
Si usted supiera que yo solo estaba diciendo algo que se me pasó por la cabeza mirando un vaso de Coca Cola.

Backstage

Y entonces me acordé qué era lo que estaba definifiendo cuando releí lo que acababa de escribir sin darme cuenta.
Por ahora, mis 22 años los definiría así.

martes, 5 de octubre de 2010

Básica para los básicos

Siempre, en esta vida estará:

El que se asoma cada vez que te extraña.
El que te mira y se le nota un dejo de melancolía en los ojos.
El que te reitera lo mucho que te quiso siempre.
El que se muestra indiferente pero cada tanto te dedica unas líneas.
El que se desenamoró después de un encontronazo que no supo manejar.
El que es como un fantasma.
El que conoce tu picardía y juega con ella una vez por año.
El que hiciste desaparecer.
El que cayó tarde y ahora espera poder volver a caer.
El que está en aquella otra ciudad.
El que te dejó ir, te extrañó y cuando te volvió a ver se las tomó.

Para todos ellos estará:

La que sonríe cuando se asoma, pero no quiere más que una sonrisa.
La que se hace la indiferente y cuando nadie la mira se derrite.
La que se odia por no haberlo querido de igual manera.
La que se hace cargo de esas líneas y odia esa indiferencia.
La que se aprovechó de un momento y ahora asume que lo desenamoró.
La que extraña a un fantasma.
La que conoce su picardía y disfruta de que él la aproveche una vez por año.
La que lo hizo desaparecer.
La que no le encuentra mucho sentido a que él caiga.
La que anhela estar en aquella otra ciudad.
La que se fue, lo extrañó y se volvió a ir, con la cabeza gacha, cuando vio que él se las tomó.

Todavía quedan más ellas que corresponden a otros ellos. Y todavía quedan ellas pendientes por corresponder. ¿Quedarán ellos pendientes de correspondencia?
Hace mucho que nadie nuevo cruza por esa esquina.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cuan si fuese un diario íntimo

Yo no sé si quiero acostarme con alguien. No me entiendo, en este momento, como una persona con ese tipo de necesidades.
Dentro de mi autosuficiencia me apego a las reglas y muchas cosas las resuelvo por propia cuenta.
Todos los que alguna vez me creyeron algo especial ya pasaron a otra etapa, y yo no soy parte de ella. Todavía me pesa la pérdida de ese año y medio.
Relacionarse con gente nueva no es imposible, pero llega a ser vacío en ciertas circunstancias.
Recurrir a antiguos recursos —valga...—, me parece de lo más absurdo. Si fuese de otra manera, ya hubiese dejado de lado la autosuficiencia.
Entonces, yo ya sé que no quiero acostarme con alguien. Lo que sí me serviría sería algún abrazo especial, de esos que vienen solo de un lado.
Y tan difícil es llegar a un lugar que no existe.
Para no sentirme mal, retomo la autosuficiencia.
Lo triste de eso no es no poderla concretar, sino no poderla concretar por pensar en todos aquellos que ya han pasado a otra etapa.